Pero un día lo hicimos, los dos. Nos fuimos, cada uno por su lado dejando bien marcado el espacio y la distancia. Y yo me quedé consternado, con una ilusión de flores que se deshacían entre mis lágrimas.Y caí en el pozo de siempre, pero esta vez no estabas vos para gritarme desde afuera que todavía estabas ahí, y no me zamarreaste para despertarme de mi eclipse sin luna. Y así estuve meses y meses, sin hablar y sin sentir, en un desierto oscuro con sabor a cal.
Por eso me fui. Los lugares estaban ahí, pero yo no me encontraba. Las termas eran historia vieja, las calles de tierra colorada me recordaban un sueño, como un paseo onírico, pero yo no estaba ahí. No era protagonista de mi vida, me faltaba algo importante, algo inmenso. La necesidad de encontrarlo me hizo dejar todo lo demás en un armario: amigos, sueños, tiempo, para volver a buscarlo después, completo. Y viajé, y caminé, por calles y barrios llenos de significados que no me decían nada, y pensaba "acá no es". ¿Dónde voy?¿Dónde estoy? Pocas veces lo supe de verdad, y en ese entonces menos que nunca. Fue difícil avanzar con una brújula que me señalaba a mi mismo, como si el centro magnético fuera yo, era un barco sin un norte, librado a la tempestad y la suerte.
Se hizo largo, no quiero repasar cuánto tardé, cuánto perdí en tiempo y amaneceres, en noches que me invitaron a bailar y yo no atendí, pero la magia llegó. Como un grito de adentro, como luz de sol de mayo, que se cuela entre las nubes de otoño y te acaricia con mano tibia.Y entendí mucho, y lloré todo. ¡Al fin! Me encontré, nunca estuve tan lejos como pensaba, tan lejos como fui. Era necesario arrancarme las nubes de silencios que no me dejaban verme. Y cada recuerdo penoso se hizo lágrima y me abandonó para siempre. Y solté la mochila llena de cosas que creía útiles, y me sentí tan ligero que hasta casi me despegué del suelo.
Por eso te escribo esto ahora, a vos, a la única que se la jugó de verdad conmigo, aún sabiendo los riesgos. Como dije, pocas veces supe dónde estoy o a dónde voy, pero ahora se que estoy lejos de vos, y aunque sé que fui un rompecabezas difícil de armar, sin vos no voy a estar completo. Así tendría que haber sido, completos los dos...
De verdad entendí mucho, entendí que desde que nos arriesgamos a estar juntos dejamos de ser sólo Vos y Yo y empezamos a ser Nosotros. Y muchas veces yo nos abandoné. Si sólo fuéramos Vos y Yo, Yo intentaría llevarte hacia mis silencios, hacia mi modo de ser y ver las cosas. Y Vos tratarías de empujarme, de apurarme hacia tu zona de confort donde nada es estático. En cambio, cuando somos Nosotros es cuando ocurre la magia.
Yo nos robé la magia y la escondí en una nube oscura. Te pido perdón por eso, pero quiero pedirte perdón por varias cosas más, que son más largas y complicadas y que se dicen mejor cara a cara. Y quiero darte mucho más de mí, porque estoy y soy, mucho más yo de lo que jamás había sido.
Si sentís que puede ser bueno encontrarnos en un café con leche o en una cerveza bien fría, si creés que podemos borronear las distancias que pusimos entre nosotros y escribir con lápices de colores lo que falta de nuestra historia, yo y mi cartuchera esperamos tu respuesta (también retiramos a domicilio).
13 de diciembre de 2017
G. G.
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