Enamorate. No importa cómo termine, enamorate.
Porque para elegir una vida sin amor,
sin ese sentimiento irracional e incontenible,
lleno de fuego y ganas de imposibles,
que te hace ver en un otro infinitos sueños realizables,
que te llena de energía, de vida y de emoción
y que va más allá de las explicaciones y de la razón,
no tiene sentido vivir.
Por eso te digo: enamorate.
Dejate ver en unos ojos ajenos tu reflejo iluminado por sonrisas de alegría, dejate sentir en unos brazos no tuyos cómo en un abrazo te elevás al cielo. Permitile a tu alma que vuele más allá de la realidad y las posibilidades, creyendo que nada es imposible si se espera suficiente.
Y no te engañes, no te encierres y no dejes de creer.
Mejor enamorate, volvete loca y volvé a nacer.
Y no pienses en el peligro, en las dudas o en el miedo,
más vale estar herido por un tiempo que vivir privando tus sentimientos.
Porque, yo te explico, cuando te veo ya no me aguanto. Quiero gritarte, contarte todo pero sin asustarte. Quiero decirte que vivo loco por abrazarte, que en mis sueños somos felices y nos amamos, me miras a los ojos y te ves radiante.
Ya se que estás con otro, pero no lo querés. Yo me doy cuenta, te conozco, pero vos no me creés.
No lo amás porque no te lo permitís, tenés miedo que termine como antes.
¿Y qué importa el pasado? Él no lo merecía, pero lo amaste...
y te veías tan bien.
Por eso te digo, Tatiana, enamorate. Quizá no te vaya bien, pero te digo, desde que te conozco que soy mejor, me siento bien. Me alegra verte, escucharte y saber de vos. Quizá nunca se de, pero qué importa: ESTO ES AMOR.
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