Agustín está pensando en acercarse y hablar, hace años que se conocen pero nunca se animó a decirle lo que siente. Esta fiesta es una buena oportunidad, o eso le hace pensar el alcohol, buen consejero de tímidos y cobardes. Él duda, tiene miedo, le transpiran las manos y puede escuchar cómo se le salta el corazón del pecho. Da unos pasos hacia ella que está de espaldas, pero se detiene. "Todavía no" piensa en sus adentros, aunque más adentro su corazón grita "¡Ahora!" como si corriera en una batalla. Se voltea y vuelve a su rincón.
Malena se acomoda el pelo detrás de la oreja mientras sus ojos miran de costado a través de todo el salón. Allí, del otro lado, está él, no sabe su nombre pero quiere averiguarlo. Sus amigas en ronda a su alrededor hablan de cosas sin importancia, ella se lleva el vaso a la boca y mueve la cabeza en señal de afirmación, no tiene ni idea de qué dicen.
Damián está celoso.
Lorena habla y habla sin parar, la música no está muy fuerte y eso se lo permite. Está contenta, feliz, se siente el centro y las demás le responden. Es la primera vez que puede conversar con su "grupo de amigas" de esa forma. Contó lo de su primo, contó de la vez que viajó a Chile y de un montón de cosas de su vida que siempre quiso compartir.
Romina y Augusto están en una esquina esperando el colectivo. No se miran. Él intenta establecer alguna charla, con frases como "¿Y vos de dónde la conoces?" o "¿Qué calor no?", lo cual le hace fracasar terriblemente. Siente que ella lo detesta por ser un idiota. Se mira los zapatos y piensa "¡Zapatos!, tendría que haber venido en zapatillas". Se desaprueba en su totalidad.
- Ahí viene - dice Romina cortando el silencio incómodo que la mantuvo irritada. Ambos se suben al colectivos casi vacío y él piensa: "Van a ser diez minutos de viaje insoportable".
La fiesta transcurre sin mayores sobresaltos, es temprano y de a poco se va llenando el salón. La música "Tecno" no invita a bailar para nada. Las luces tenues generan cierta intimidad.
-¿Y?¿No te vas a acercar?- le pregunta Franco a su amigo.
-No, todavía no, es temprano. - contesta este sin mucho entusiasmo.
-Bueno, pero hacelo, hagamos una apuesta- a Franco se le ilumina la mirada.
-¿Qué apuesta?.
-¿Ves esa chica de allá? - señala a una chica rubia de vestido rosa apoyada en la pared- Bueno, si consigo que me de un beso, vos le decís todo lo que te pas...
-¡No, ni loco!- lo interrumpe su amigo.- Voy a perder-. Franco se ríe:
-¿Por qué?... Dale, ni la conozco a la mina.
-Pero yo te conozco a vos. No, no hay trato.
-¿Vos estás re bien con Lucho, no? Siempre se los ve juntos de acá para allá.
- Si, puede ser.
-¿Hace cuánto que están saliendo ya?¿Como dos años, no?
-Un año y dos meses casi.
Un chico de unos doce años se sube al colectivo y comienza a repartir entre los pasajeros libros de cuentos. Augusto está contra la ventana, así que no recibe ninguno, a Romina le dejan uno en el regazo. Ella lo hojea y se despierta instantáneamente un sentimiento compasivo, mezcla de ternura y lástima, hacia su acompañante.
- ¿Me comprás este libro?- lo mira a la cara por primera vez desde que se lo encontró en la parada del colectivo. Está muy mal peinado, pero tiene ojos verdes. Lo nota medio triste, por lo que le regala una sonrisa.
-¿En serio querés ese libro?- le pregunta con sorpresa, la sorpresa enorme que le causó su cambio de actitud.
- Sí, no traje plata - dice Romina. Previendo una negativa, agacha sus cabeza para que él la vea como desde arriba, sacude sus pestañas y le hace puchero. Todo perfectamente realizado antes que él conteste.
- ¡Ja! No hace falta que me hagas esa cara- su risa despectiva la sorprende.
- ¿ Te lo presento? Te vi que lo estás mirando, es el primo de mi sobrina, es un parentezco raro, después te explico- Malena quiso formular alguna palabra en su defensa pero no tuvo tiempo de contestar- Dale, vamos. - Es tomada del brazo y acompañada a través del salón.
Todos en el salón están dispersos, esperando, no pasa demasiado pero la noche promete mucho. Las bebidas están bien frías y el DJ no le está prestando atención a la música lo cual le da esperanzas a los invitados. Continuará...
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